72 horas en Edimburgo
DÍA 1
EDIMBURGO GRATUÍTO
POR LA MAÑANA
Hay que comprar el billete de entrada para pasar al interior del castillo de Edimburgo, pero se puede admirar gratuitamente la vista que corta la respiración desde la explanada: hacia el sur, verá la escuela de George Heriot y las Pentland Hills, y hacia el norte, la vista se pierde más allá de la Princes Street, en dirección a Leith y al estuario de Forth. El “Spirit of the Tattoo” se encuentra en un edificio de la cima de Castlehill y permite a los visitantes hacerse una idea del espectáculo increíble que se desarrolla sobre la explanada durante tres semanas en el mes de agosto.
Baje por la calle George IV Bridge para llegar al Royal Museum y al Museum of Scotland (National Museum of Scotland) que está al lado.Estos dos museos le ofrecen las mejores colecciones internacionales de objetos e historia de Escocia, desde el Big Bang hasta la actualidad. Solo con esto podrá estar ocupado sin problemas durante un día entero. Frente al Museum of Scotland, no se pierda la estatua de Greyfriars Bobby, el perro que guardó fielmente la tumba de su amo fallecido.
POR LA TARDE
Continúe a lo largo de Royal Mile y haga una parada para rememorar su pasado en el Museo de la Infancia (Museum of Childhood), o para aprender más cosas sobre el pasado de la capital, desde la prehistoria hasta la actualidad, en el Museum of Edinburgh. Entre otras cosas, podrá ver el collar y el tazón de Greyfriars Bobby. Enfrente, encontrará The People’s Story, un resumen sobre la historia social de Edimburgo desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad. Al final del Mile está el Parlamento escocés, donde el presente y el futuro de Escocia son objeto de debates apasionados.
Si prefiere el arte, descienda por The Mound para llegar a la National Gallery of Scotland y a la Royal Scottish Academy, donde los antiguos maestros escoceses causan buena impresión junto a pintores de renombre como El Ticiano y El Greco. En la ciudad nueva (New Town), encontrará el magnífico edificio que acoge a la Scottish National Portrait Gallery y sus retratos de grandes personajes que dejaron su impronta en la nación a lo largo de los siglos. Un servicio de enlace gratuito regular lleva a los amantes del arte a las otras galerías, la Scottish National Gallery of Modern Art, con sus obras de Warhol y de Picasso, y la Dean Gallery que acoge una impresionante colección de obras de Paolozzi.
Termine el día bellamente con un paseo por el jardín botánico real, donde podrá entrever los alrededores de la ciudad más allá de los espectaculares parterres de flores. Y luego podrá darse el placer de un buen restaurante con ¡el dinero que se ha ahorrado hoy!
DÍA 2
HISTORIA Y MISTERIO
POR LA MAÑANA
Edimburgo está clasificada como patrimonio mundial por sus barrios medievales y georgianos. Empiece por el castillo de Edimburgo, situado sobre la cima volcánica arriba del Royal Mile. Contiene cosas que deleitarán a todo el mundo: las joyas de la corona, los torreones, Mons Meg (un cañón enorme), una capilla medieval y la piedra del Destino (Stone of Destiny), sin olvidarnos de la mejor vista panorámica de la ciudad.
Baje por el Royal Mile, que se convierte en la High Street, para acabar frente a las City Chambers, construidos al principio como Merchants’ Hall pero que se transformaron en el centro administrativo del Ayuntamiento de la ciudad. El edificio se erige sobre los cimientos de una calle diezmada por la peste del siglo XVII, conservando de manera perfecta el plano de la calle que existía debajo. Los visitantes pueden remontarse a 300 años y visitar la Mary King's Close, que tiene la reputación de ser la calle más embrujada de Edimburgo.
POR LA TARDE
Súbase a bordo de un autobús de dos pisos para descubrir las historias del pasado de la ciudad. Asimismo, es una forma práctica de trasladarse de una atracción a otra o de un barrio de la ciudad a otro. El Grassmarket es una de las paradas previstas; aquí se construía el patíbulo de la horca en otros tiempos. En la plaza podrá ver una placa conmemorativa, y no muy lejos de ahí el pub The Last Drop tiene ecos de lo que ocurrió aquí en otra época. También es uno de los barrios de la ciudad vieja (Old Town) donde se desarrollan los divertidos paseos fantasmales (ghost tours). Participe para divertirse antes de cenar o, si se atreve, son ¡un buen paseo por las tinieblas después de cenar!
DÍA 3
EL EDIMBURGO DE LA REALEZA
POR LA MAÑANA
¿Le apetece pasar un día monárquico? Empiece por una visita al castillo de Edimburgo para admirar los honores de Escocia, las joyas de la corona escocesa que están entre las más antiguas de Europa. Descubrirá la turbulenta historia de los regalia (objetos simbólicos de la realeza), narrados en diferentes cuadros, antes de poder verlos en la sala de los cofres del castillo.
Siga por el Royal Mile hasta la catedral St Giles, donde Su Majestad la reina se recogía durante las manifestaciones oficiales, para llegar finalmente a la iglesia de Canongate, donde la reina asistía a los oficios durante sus estancias en Holyrood. En el palacio de Holyroodhouse es donde termina el Royal Mile. Se trata de la residencia oficial de la reina de Escocia (Balmoral es más bien para las vacaciones) y, cuando la familia real se aloja, se iza el estandarte real. Podemos admirar las colecciones de arte privadas de la reina en la Queen’s Gallery adyacente.
POR LA TARDE
Súbase a bordo del autobús Lothian número 22 en Princes Street y bájese en la última parada, Ocean Terminal, en el puerto histórico de Leith. Es aquí donde el yate real Britannia tiene sus amarras echadas permanentemente; le dará una buena idea general de la vida de la familia real en el mar. Puede almorzar en Leith, muy cerca de ahí, en el pub The King’s Wark, de The Shore.
No se pierda la estatua de la reina Victoria en el camino de vuelta; está debajo de Leith Walk y está mirando hacia arriba, en dirección a Edimburgo. Podrá ver otra en la cima de Royal Scottish Academy.
Para poner fin a esta visita del Edimburgo monárquico, pase una velada en el Opal Lounge, de George Street. Al Príncipe Guillermo le encantaba y pasaba ahí sus veladas durante sus estudios en St Andrews.