48 horas en Edimburgo
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DÍA 1
Incluso si ya ha estado en Edimburgo, es buena idea empezar por una visita de la ciudad a bordo de un autobús de dos pisos para orientarse y saber dónde están las diferentes atracciones. Las visitas con guía en autobús siguen un itinerario que atraviesa la ciudad vieja medieval (Old Town) y la ciudad nueva del siglo XVIII (New Town), y siempre podrá volver al punto de partida. La parte alta del Royal Mile es un lugar perfecto para empezar a explorar la ciudad a pie. El castillo de Edimburgo es la atracción más importante de Escocia y sin lugar a dudas se merece una visita. Si bien también hay que ir a ver las joyas de la corona escocesa y la piedra del Destino, trate asimismo de pasarse por el cementerio de perros (Dogs’ Cemetery), dedicado al recuerdo del mejor amigo del hombre y del soldado. Sin duda alguna, es desde las murallas del castillo de donde mejor se ve Edimburgo dado que es el punto más elevado de la ciudad.
Del otro lado de la explanada del castillo, donde todos los años se celebra el desfile Military Tattoo, está The Spirit of the Tattoo, un nuevo centro de información gratuito que le hará descubrir la historia del Military Tattoo dándole una idea del ambiente mágico que rodea al acontecimiento. Muy cerca, el Scotch Whisky Heritage Centre (museo del whisky escocés) le revelará el secreto de la bebida nacional de Escocia. Tras la degustación gratuita al final de la visita, podrá comer en el restaurante escocés Amber que está en el sótano.
Cuando haya repuesto las fuerzas, podrá continuar a pie por el Royal Mile, donde encontrará varios museos y centros de información que tratan de asuntos tan variados como la fabricación de tejidos y los juguetes infantiles, o podrá volver al autobús turístico para ir al palacio de Holyroodhouse y al Parlamento escocés o ir a deambular por las tiendas y galerías de arte de Princes Street.
Por la noche, aprovéchese de la visita literaria por los pubs de Edimburgo (Edinburgh Literary Pub Tour) para tomarse unas copas al mismo tiempo que se cultiva, antes de ir a cenar a uno de los restaurantes o cafeterías íntimas de la ciudad vieja.
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