72 horas
DÍA 1
No puede venir a Glasgow sin admirar las obras de su célebre arquitecto Charles Rennie Mackintosh. Por 10 libras, un billete de grupo le permitirá visitar la mayoría de los lugares relacionados con su nombre, en Glasgow y sus alrededores. Su domicilio personal ha sido reconstruido en el interior de la galería de bellas artes Hunterian Art Gallery, en el barrio de la universidad. Es aquí donde se halla la mayor colección de sus obras.
La Lighthouse en Mitchell Lane nos da una buena idea de la vida y la obra de Mackintosh y presenta asimismo lo mejor que se hace actualmente en el campo de la arquitectura y el diseño. A dos pasos de ahí, en Buchanan Street, está uno de los dos salones de té Willow Tea Rooms de la ciudad, donde podrá admirar las sillas de respaldo alto diseñadas por Mackintosh y los adornos de rosas que tanto le gustaban. Haga una pausa para tomarse un té acompañado de los bollitos scones o de una comida ligera. La pista de Mackintosh le llevará después al parque de Bellahouston donde se erige la House for an Art Lover o “casa del amante del arte”, que se inspira fielmente en los planos originales realizados por Mackintosh en 1901. Para descubrir un universo de tesoros artísticos, visite la extraordinaria Burrell Collection en el parque de Pollok.
Vuelva al centro urbano para degustar algunos cócteles seguidos de una cena elegante en el ambiente Art Déco de Rogano.
DÍA 2
El West End de Glasgow gira en torno a Byres Road, mezcla ecléctica de cafeterías, restaurantes, bares modernos y tiendas insólitas. Los Jardines botánicos son un lugar ideal para estirar las piernas o meditar en plena paz. Para comer, pruebe una de las cafeterías o bares animados de Ashton Lane, pequeña calle llena de vida que da a Byres Road.
Coja un autobús turístico para volver al centro urbano y vaya a visitar el People’s Palace (“palacio del pueblo”) que narra la historia de la vida en Glasgow a través de los siglos. El fin de semana, puede darse una vuelta por el muy popular mercado de Barras, muy cerca de ahí. Pase la noche con música yendo a un concierto de música escocesa y aproveche la ocasión para cenar o tomarse una pinta de cerveza.
DÍA 3
La prestigiosa imagen de Glasgow está tan solo a media hora de la belleza natural de las Highlands. Desde Semana Santa hasta octubre, dispondrá de excursiones de un día para ver con sus propios ojos las magníficas montañas, lagos y valles que todo el mundo relaciona con Escocia. También puede ir por su cuenta al lago Lomond para explorar el parque nacional de Escocia.
Un servicio regular de trenes y autobuses unen Glasgow con Balloch, en el extremo sur del lago Lomond, en menos de media hora. También puede alquilar un coche y tomarse su tiempo para admirar el paisaje por le camino. El centro Loch Lomond Shores sirve de introducción al parque nacional; obtendrá información sobre el lago, su fauna y flora, así como las tiendas, bares y restaurantes. El embarcadero Balloch Pier, de donde salen los cruceros del lago Lomond, está a unos pocos minutos a pie.
Sin duda alguna, el ambiente a pleno aire le habrá abierto el apetito, así que ya es hora de volver a Glasgow para cenar: elija un restaurante de la Merchant City para terminar su estancia ¡según mandan los cánones!